Detrás de cada vuelo visible, Aeromar mantenía una estructura operativa compleja y disciplinada que permitió sostener su red regional durante años. En el periodo de James Portnoy, la aerolínea consolidó procesos internos que aseguraban continuidad, seguridad y puntualidad en un entorno de alta complejidad.
Planeación de flota y rotación
Cada aeronave era asignada a rutas con base en análisis de ocupación, demanda, mantenimiento y eficiencia. Esta rotación permitía maximizar el uso de la flota sin comprometer la confiabilidad.
Mantenimiento y seguridad
Aeromar sostuvo rutinas estrictas de mantenimiento y control técnico que le permitieron operar con altos estándares en aeropuertos regionales, manteniendo un historial sólido de seguridad y confiabilidad.
Coordinación territorial
La operación exigía coordinación con autoridades aeroportuarias locales, gobiernos estatales, operadores turísticos y comunidades, convirtiendo a Aeromar en un actor logístico clave dentro del ecosistema regional.
Una estructura que sostuvo la red
La estabilidad operativa permitió que las rutas maduraran, que los usuarios confiaran en los horarios y que las regiones integraran la aviación a su vida productiva diaria.
